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Beth Gibbons (4 de enero de 1965,Exeter, Reino Unido) es la vocalista del grupo
de trip-hop Portishead.
Criada en una pequeña granja a 20 millas de la ciudad. Siempre fue criticada
por su prosa aparentemente frágil y débil. Durante su infancia, acostumbraba
a sentarse en su habitación a leer poemas mientras su padre y hermanos no comprendían
su actitud. Para una familia con un padre adventista y tres hijas no había mucho
tiempo para la depresión y el calmado trabajo de Sylvia Plath. En una de sus
primeras entrevistas dijo recordar que en la granja todos tenían mucho trabajo,
y no había realmente tiempo para el humor.
Lejos de odiar la dura labor que hacía en la granja, aceptaba la ardua tarea
y los fuertes vínculos familiares. En su adolescencia, cuando la mayor parte
de sus amigos salían a divertirse por la ciudad de Exeter en las noches, ella
prefería quedarse en su casa con su madre y escuchar discos. Su única distracción
además de la música fue un novio que tuvo a la edad de 20 años. Pero después
de un tiempo de vida en familia ella decidió abandonar la granja y buscarle
otro destino a su vida.
Finalmente a los 22 años, tenía decidido no seguir ninguna carrera universitaria,
se mudó a Bristol y consiguió una oportunidad como cantante. Sin embargo ella
no estaba esperando alcanzar ningún tipo de vida carismática ya que no estaba
interesaba en el glamour y fama. Fue entonces que se convirtió en la pequeña
chica con una gran voz.
En un giro del destino, halló su fama y fortuna esperando en una oficina gubernamental
donde se encontró con su futuro socio de Portishead, Geoff Barrow. Barrow estaba
trabajando como técnico en Bristol, en el legendario estudio Coach House por
el cual pasaron grandes estrellas tales como Primal Scream, Paul Weller, y Depeche
Mode, preparando lo que sería el álbum debut de Massive Attack, Blue Lines.
Con Portishead, Beth alcanza un estatus digno de comparación con otras divas
de esta índole, tal como Bjork, con la que alguna vez llega a cantar. Mujeres
mortalmente sensuales, donde la depresión irrumpe en tus nervios y toma tu cuerpo,
danzante ya, ante una visión eclipse donde caes y caes hasta la siguiente canción.
Tras la presentación de un cortometraje, "To kill a dead man", en el año 1994
sacan su primer disco, Dummy, donde canciones como Glory Box -"Give me a reason
to love you, give me a reason to be, a woman"- resquebrajan el aliento. Beth
Gibbons ganó mucha porpularidad y luego continuó con la banda sacando un segundo
album, Portishead. Con lo cual, la pequeña chica depresiva ganaba un lugar nunca
antes soñado.
Años después, en el 2002, la obra en solitario de esta chica vuelve con un
sonido tal vez algo más maduro. Junto a Rusti' Man trabajan en "Out of season",
donde canciones como Mysteries, Romance y Show, marcan el estilo del disco.
Adjuntamos una de las extraordinarias críticas de Enrique Martinez hizo
de este disco en su pagina de Feedback-zine:
***
Ahora que el Trip Hop es un género en vías de quedar definitivamente proscrito
por aquellos que antaño lo encumbraron, de una manera sigilosa y casi de incógnito,
su voz más exquisita, en colaboración con Paul Webb (ex-bajista de Talk Talk),
y con alguna ayuda ocasional de Adrian Utley de PORTISHEAD, crea uno de los
mejores discos del año. Un disco clásico en formas e intenciones, de belleza
otoñal, ocre y pesada carga sentimental. Que salvo en el cubista "collage" de
"Rustin Man", parece no albergar aparentemente ningún tipo de ambiciones estéticas,
más allá de servir a las canciones y a la voz que las interpreta de manera soberbia
de la manera más hermosa y conmovedora posible. Tal vez sea por ello el mejor
disco al que jamás haya prestado su versátil voz Beth Gibbons. Los elementos
en juego son aparentemente escasos, simples y casi en desuso. Pero no es así
en realidad. Es verdad que el menú lo conforman folk delicado, soul, jazz, pop
del más sofisticado, pero, en verdad, estamos ante un clasicismo de formas,
maneras e intenciones digno de la mayor admiración. Y que probablemente (esto
sólo el tiempo lo puede decir) haya cumplido su ambición de crear una obra que
será reverenciada por generaciones venideras.
Porque, por ejemplo, hacía muchos años que un álbum no se abría con una línea
de tan hermosa como ésta en la que Gibbons canta: "Dios sabe cuanto amo la vida".
Sobre un delgado colchón de guitarra española, coros y sintetizadores, esa voz
parece el sonido del invierno abriéndose paso a través de los últimos estertores
del otoño, poniendo las cosas en su sitio, mientras que la protagonista lo observa
todo con un ánimo sereno pero melancólico. "Mysteries" es una canción fuera
de lo común, con aroma al folk británico de los años sesenta, íntima y recogida;
el perfecto umbral de entrada. A partir de ahí asistimos a una portentosa exhibición
de Gibbons, que va adaptando su instrumento innato a cada canción de una manera
prodigiosa, pudiendo incluso recordar a Billie Holliday en "Romance", cuando
recita: "Ya sabes lo que dicen del romance/ [...] mejor la idea que el sentimiento".
Todo "Out Of Season" es una magistral lección de interpretación y musicalidad,
que se complementa con un repertorio fantástico, de los que se graban a fuego
en el oyente. Los vientos de "Tom The Model" son el punto álgido en "camp" y
rimbombancia de un disco que suele transitar caminos más serenos en la superficie,
aunque igual de afectados en el interior. Hay toneladas de drama en "Show",
sin que haga falta para ello más que la propia Gibbons, un delicado piano y
un firme contrabajo, muy presente a lo largo de todo el disco. Del mismo modo
"Resolve" sale airosa con tan sólo una guitarra acústica y esa voz; mientras
que el acercamiento al jazz orquestal de "Drake" (con una harmónica digna de
Toots Tielsmann) resulta igual de emotivo. Parece que se trate siempre de obedecer
el dictado de la canción y de la emoción latente, no de exhibir un novedoso
sonido ya preestablecido.
Como siempre ha sido habitual en todo lo que ha grabado Gibbons con su grupo
matriz, PORTISHEAD, el tono es de enorme tristeza, de patetismo intenso y de
desgarro. Manteniendo esa clase, esa deliciosa contención puramente británica,
pero cruzada con la intensidad de la mejor música negra. En ocasiones este álbum
parece la versión femenina de los mejores TINDERSTICKS. Así, pocos discos en
la actualidad parten de las premisas y llegan a los resultados de "Out Of Season".
Gibbons y Webb parecen conscientes y satisfechos de esta intemporalidad voluntaria.
Porque, en realidad, en la mejor música existen valores eternos, de los que
este disco hace su bandera. Y son valores por los que merece la pena vivir y
sufrir. Sufre un poco con "Out Of Season", y vivirás mucho.
ENRIQUE MARTINEZ
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En el año 2008 se edita el tercer album de Portishead: Third. En él
abandonan las señas de identidad del grupo más cercanas al pop
para encontrar un sonido más apocaliptico, denso y percusivo.
Fuentes:
Wikipedia
http://feedback-zine.com/
http://letraslesivas.blogspot.com
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